En un aula vacía, una madre y una maestra se encuentran después de la muerte de Gidion, un niño de once años. Lo que comienza como una conversación para intentar desanudar lo ocurrido, se transforma en un enfrentamiento que pone en tela de juicio la responsabilidad institucional, la educación, la violencia, y los vínculos entre adultos y niños.
El nudo de Gidion, de Johnna Adams, pone en tensión los límites de la autoridad, la libertad de expresión y la capacidad de las instituciones para responder frente al dolor. Sin ofrecer respuestas simples ni señalar culpables, la obra enfrenta a dos mujeres atravesadas por una tragedia, dando lugar al cúmulo de preguntas que se agolpan y retumban en quienes creen que se podría haber hecho más y que pudo haber sido distinto.